Khan Tengri (parte III)


Después de las primeras dos semanas de expedición y a pesar del mal tiempo que se ha venido registrando en el Tien Shan, hemos terminado la aclimatación y podemos estar contentos, pero para nuestro próximo intento necesitamos que la meteorología nos de una oportunidad para seguir hasta la cima.

Por lo demás en el campo base la vida pasa de manera rutinaria y con nervios esperando una oportunidad. Algunos miembros de otras expediciones ya abandonan el campo base y regresan a sus países como algunos de los iraníes con los que hemos hecho amistad.

Nosotros solo deseamos no tener que irnos sin haber podido siquiera intentar la cima, como nos pasó en el último intento...

Algunos de los amigos iraníes

Cuando el tiempo lo permite el helicóptero hace viajes y trae y se lleva gente

Ibrahim, con la auténtica barba de los Persas


El día que bajamos del campo 3 y los 2 posteriores, el tiempo es bastante malo, pero después de esos dos días parece que podría haber una ventana de buen tiempo que duraría entre 2 y 3 días. Y después vendrían más nevadas... 

Así que sin pensarlo dos veces, preparamos las mochilas y por la tarde, después de comer en el campo base salimos rumbo al campo 1. El objetivo, la cima del Khan Tengri y esta vez tiene que salir bien.


En el glaciar con la cima del Khan Tengri de fondo



Durante el ascenso, la cima del Khan Tengri está bastante cubierta y ascendemos con la esperanza de que se cumplan los pronósticos. Necesitamos esos dos días de buen tiempo.


En el glaciar Inylcheck siempre con el Khan Tengri de fondo

En el glaciar Inylcheck

El sitio es precioso, pero esperamos que esta sea la última vez que pasamos por aquí


Acercándonos al campo 1


En el campo 1 la situación es mucho mejor que la última vez que ascendimos. En el campo base hemos secado nuestros sacos de dormir y la tienda está en buen estado, por lo que podremos pasar una noche confortable. Parece que este ataque a cima empieza mejor que el anterior y los ánimos una vez que estamos en la montaña van creciendo.

Del campo 1 nos llevaremos una tienda de campaña para estar más cómodos en el campo 3, donde en la última ascensión estuve bastante incómodo por lo apretados que estuvimos.


Atardecer en el glaciar


Por la mañana salimos temprano. Hay que volver a pasar por el cuello de botella y cuanto antes pasemos por allí mejor. El sol incide pronto al amanecer sobre la cara este del pico Chapaev y tras las últimas nevadas podría ser peligroso pasar demasiado tarde.

Salimos del campo 1 rumbo al campo 3, donde tenemos montado el campamento. Para ello salvamos un desnivel de 1590 mts en algo menos de 7 kilómetros. Tenemos todo el día y lo tomamos con tranquilidad, aunque cuanto antes lleguemos al campo 3 más tiempo tendremos para descansar antes del ataque a cima.

En estos sitios resulta importante tener suficiente tiempo para derretir nieve, hidratarse bien, descansar y reponer fuerzas para el ataque a cima.


Ascendiendo hacia el cuello de botella

Vamos ganando altura poco a poco

Con el pico Chapaev de fondo



Hemos salido temprano, pero algunos montañeros han salido 1 o 2 horas antes que nosotros y se encuentran en el cuello de botella cuando un fuerte ruido nos sobresalta a todos los que ascendemos en ese momento por el lugar.

Una gran avalancha cae desde lo alto del pico Chapaev y se dirige al punto por el que suponemos están ascendiendo algunos montañeros de los que van primero.

En ese momento pensamos que se puede haber producido una tragedia, pero finalmente todo queda en un susto importante y los dos franceses que pasaban por el lugar, pudieron evitar la caída de la avalancha, eso si, con un gran susto en el cuerpo.

Momento en el que la avalancha llega a la parte inferior

En el cuello de botella

En el cuello de botella

Bajo el Khan Tengri pasando junto a la localización del campo 2

Después de llegar al campo 2 seguimos hacia el campo 3

Los franceses en el campo 2 uniéndose a la ruta al campo 3


Del campo 2 al campo 3 hay bastante nieve reciente y toca abrir huella. Subimos unas 15 personas y en principio nos turnamos abriendo huella, aunque al final nos toca abrir huella durante bastante rato, especialmente en la parte final de la ruta, en la que alguno que otro se escaquea de colaborar...

Llegamos al campo 3 y montamos la otra tienda que hemos subido. Montamos la tienda junto a las otras, bajo un serac que parece bastante estable. 

La tarde queda bastante soleada y la cima del Khan Tengri queda despejada. Parece que esta vez si que vamos a tener nuestra oportunidad.


El Khan Tengri desde el campo 3

Tienda en el campo 3


El campamento está en un lugar espectacular bajo el collado que comunica con la vía de la cara norte

Nos acostamos pronto sabiendo que no vamos a dormir mucho, pero al menos descansaremos unas horas. En el saco no puedo evitar pensar en el serac que tenemos encima y que aunque parece estable me genera una cierta intranquilidad, aunque ésta se pasa rápido.

Sobre las 2:30h suena el despertador y nos preparamos poco a poco. En el saco se está calentito y salir fuera normalmente no apetece mucho... Preparamos el desayuno con el agua obtenida de la nieve que hemos derretido la tarde anterior y después preparamos el agua que llevaremos para la ascensión y la mochila que vamos a llevar, una para los dos.

Salir de la tienda siempre da algo de pereza en estas situaciones, pero la noche está estrellada todavía y el tiempo es muy bueno. Se observan a lo lejos relámpagos en la vertiente China del Tien Shan, pero en el Khan Tengri el tiempo es perfecto. Empezamos a caminar a las 3:48h y en una hora ya aparece la luz del alba.

Otros montañeros han salido antes que nosotros y se encuentran ya en la arista NO, por donde discurre la ruta normal. Vamos ascendiendo. Tenemos frío en los pies y manos, pero parece que el día va a ser espectacular. El Khan Tengri se eleva sobre nuestras cabezas muy vertical y me pregunto si la ruta estará en buenas condiciones, porque hace unas dos semanas que nadie asciende a la cumbre que este año aun no han ascendido muchos alpinistas.


Amanecer en el glaciar Inylcheck Norte, vertiente Kazaja de la montaña

Pasamos algunas secciones más verticales que se intercalan con otras de menor inclinación


Cara Oeste de la montaña

Arista NO

La ruta está muy equipada con numerosas cuerdas. El problema es que muchas son cuerdas muy viejas y están podridas o están desgastadas por el roce con las piedras y el mayor peligro es elegir una cuerda demasiado vieja. En general no hay problema porque la cuerda sirve solo como una ayuda y no es imprescindible, pero en los tramos verticales hay que prestar especial atención.


Amanecer sobre el pico Chapaev, sobre el cuello de botella

A 6100 mts, aun queda mucho

Sección más vertical

Travesía para alcanzar el corredor que se aprecia sobre los dos montañeros de la derecha, la pareja Neozelandesa

A 6500 mts

A 6500 mts se realiza una travesía hacia la derecha y tras escalar un muro de roca de unos 15 metros, se coge un corredor que nos dejará en una estrecha arista que nos lleva hacia las pendientes finales. Es el tramo más técnico de la ascensión, que siempre es una continua trepada.


Abajo en el collado está el campo 3

Tras superar el corredor salimos a una bonita arista de nieve

Y después de otra sección de roca llegamos a las pendientes finales (6700 mts)


Los últimos 300 mts hay que ganarlos metro a metro con puro sufrimiento. Se me hace muy duro el final y creo que estoy un poco de bajón, pero tras comer y beber algo me vuelvo a sentir mejor y poco a poco la cima se ve más cerca.

Vamos con los buzos de plumas pero tras la salida del sol estamos pasando mucho calor. El día es magnífico y no hace viento y nos sobra toda la ropa que llevamos. Abrimos todas las cremalleras de los buzos y si pudiésemos nos los quitaríamos. ¡¡Parece que estamos dentro de una sauna!!


A 6900 solo queda el último empujón. Abajo se aprecia la hilera de tiendas del campo 3

Y por fin ¡¡¡¡LA CUMBRE!!!!

Felicidad llegando a la cumbre del Khan Tengri

Y llegamos a la cumbre, que tanto habíamos deseado y que tanta incertidumbre nos había creado las dos semanas anteriores. Durante las continuas nevadas la vimos muy lejos de nuestras posibilidades y ahora estamos en la cima del Khan Tengri. 

Han sido 10 horas de ascenso que se nos ha hecho duro, pero ahora ya solo nos queda bajar, que no es poca cosa cuando estás en un lugar así. 

Disfrutamos de las magnificas vistas del Tien Shan, las "Montañas Celestiales". El horizonte es un mar de glaciares y montañas heladas, un lugar sublime.


Los 3 componentes de la expedición, Uxue, Javier y yo

Cumbre

Vista hacia el campo base con el Pico Chapaev


El descenso se hace muy duro por el calor que hace y el cansancio acumulado, pero la verdad es que se baja muy rápido, en ocasiones mediante rapel y en otras destrepando. A mitad de descenso nos encontramos con una situación un tanto comprometida... Encontramos una persona a la que sus compañeros han dejado a 6500 mts camino a cima y que no puede, o no sabe bajar... Parece increíble que alguien que está ahí no sepa ni realizar un rapel, pero más grave me parece que le hayan podido dejar en esa situación sus compañeros que van muy tarde hacia cima. 

Bajamos con esta persona durante unos 100 metros que a su ritmo nos lleva entorno a hora y media. Estamos muy cansados y sus compañeros bajarán más tarde, por lo que al final se queda a unos 6350 metros en un lugar más cómodo. Hay cosas que sencillamente no puedo entender, pero cada uno sabrá a qué se quiere exponer...


Bajando a 6500 mts

El Pobeda en el descenso del Khan Tengri



Rapel a 6200 mts

Pobeda desde el Khan Tengri

Las horas van pasando y después de casi 5 horas desde que iniciamos el descenso, llegamos al campamento, ya anocheciendo. Estamos muy cansados y tras comer y beber algo nos echamos a dormir. Mañana hay que madrugar para pasar temprano el cuello de botella camino al campo base y caemos en un sueño profundo rápidamente.




En nuestra retina quedará para siempre a pesar del cansancio, el atardecer desde el campo 3, con el Pobeda y el Khan Tengri iluminados por la luz del atardecer. Un punto y final perfecto para nuestra visita a éstas las "Montañas Celestiales".

Pobeda al atardecer

Último rapel en el serac del campo 3



















Khan Tengri (parte II)


Después de nuestra primera incursión en la montaña, nuestra intención es recuperar fuerzas y continuar con la aclimatación. Pero en estas montañas la meteorología es la que manda y lo que en principio pensábamos que serían 2 o 3 días descansando, se convierte en 5 largos días en los que cae mucha nieve y las nevadas son constantes. Entre medio se alternan algunos periodos cortos de sol, en los que las avalanchas rugen por todas partes.

En esos periodos de sol y tras las nevadas, el monte se viste de sus mejores galas y el paisaje es precioso, pero tenemos ganas de volver a la montaña y seguir con la aclimatación.


 El sol aparece en algunos momentos, pero la tónica general es nieve y más nieve

 En esas condiciones el helicóptero hace pocos viajes y la comida empieza a escasear...


 La salida del sol deja bellas estampas, en esta foto por la tarde después de un día de fuerte nevada


 Y el Khan Tengri aparece entre las nubes


 La parte superior del Pobeda cargadita de nieve


 EL viento va haciendo su trabajo y arrastra nieve en la arista de marmol del Khan



 El Pobeda al atardecer


Los periodos soleados son muy escasos y las nevadas son constantes. tenemos que sacudir las tiendas varias veces al día para que no se acumule la nieve y la verdad es que nos invade la sensación de que la expedición se está poniendo muy complicada. Alguno de los montañeros que ha venido a subir el Khan Tengri o el Pobeda toman la decisión de abandonar el campo base y terminar la expedición, pero nosotros tenemos días y debemos esperar nuestra oportunidad.

Nos leemos los libros que hemos traído como entretenimiento y pasamos largos periodos en la tienda y en el comedor. Hablamos con el resto de  alpinistas que hay en el campo base. Aquí hay gente de muchos lugares del mundo, como Irán, Nueva Zelanda, Rusia, Azerbayan, Ukrania, Turquía, Hungría, Francia... Y siempre hay cosas de las que hablar con otras personas que comparten tu pasión, pero nosotros de lo que tenemos ganas es de volver a estar en la montaña. Es donde realmente nos sentimos a gusto y en el campo base acumulamos una cierta tensión; necesitamos movernos.


 Campo base tras la nevada


 El Pobeda al anochecer

El día 02 de agosto amanece despejado y según podemos comprobar, parece que los días 03 y 04 el pronóstico es bueno, por lo que decidimos salir por la tarde rumbo al campo 1. No es una ventana de buen tiempo muy grande, pero pensamos que el día 04, si todo va bien, podríamos intentar hacer cima. El plan es bastante precipitado porque solamente hemos aclimatado hasta los 5200 mts, pero de ahí a la cima son 1800 mts a escalar y el campo 3 está a tan solo 5800 mts de altura, por lo que pensamos que podemos hacerlo.

Así que a las 16:30h salimos con nuestro amigo Polaco, Hubert, camino al campo 1. A esa hora hace menos calor que al mediodía y así podemos comer en el campo base.

 Caminando por la morrena lateral del glaciar Inylchek. Lo que el otro día era un pedregal ahora está todo tapizado por la nieve


 Glaciar Inylchek


Las grietas se han tapado parcialmente pero aun son visibles. Además la huella está hecha hasta el campo 1 y podemos ir relajados


 Al fondo podemos ver ya el campo 1


 Llegamos al campo 1 ya en pleno atardecer


 Durante el día la sensación es de calor, pero al meterse el sol el termómetro baja muchos grados


Llegamos al campo 1 y el sol ya se ha metido tras las montañas. La temperatura va bajando muchos grados y el panorama que nos encontramos no es nada bueno. Nuestra tienda está completamente enterrada por la nieve y solamente asoma la parte superior. Parece increíble porque la última vez en este lugar no había nada de nieve y ahora la tienda casi ni se ve. No tenemos pala para desenterrarla ya que la dejamos en el campo 2, pero otro montañero nos presta la suya.

La desenterramos después de palear durante más de media hora y podemos comprobar como la estructura está aplastada, pero parece que podremos montarla nuevamente. La lona se ha rajado en algún punto pero no es nada grave que no se pueda solucionar con la milagrosa cinta americana (que siempre hay que llevar). Reconstruimos la tienda a pesar de los daños y nos llevamos la segunda sorpresa, la tienda tiene un gran charco en su interior y los sacos de dormir están entre mojados y empapados...

Mi saco concretamente está empapado y tenemos que dormir compartiendo el otro saco para los dos. Sacamos y secamos el agua del suelo de la tienda y preparamos algo de cenar. La verdad es que es un duro golpe, porque de esta manera vamos a dormir bastante mal, pero nos ponemos los buzos de plumas y aunque un poco más tarde de lo previsto, nos echamos a dormir.

Desenterrando la tienda

El despertador suena a las 3:00 am, y desayunamos y nos preparamos para salir. A las 4:20 estamos saliendo rumbo al campo 2. La idea es subir al campo 2 y comer algo alli, para luego desmontar la tienda y subirla al campo 3.

Volvemos a enfrentarnos al temido embudo del "cuello de botella" y comprobamos como desde que bajamos del campo 2, el terreno ha cambiado radicalmente. Una gran avalancha que parece de seracs ha caído en una parte del valle que está irreconocible. Todo está plagado de trozos de hielo que la última vez no estaban ahí y que está claro que han caído en una gran avalancha.

Pasamos el cuello de botella sin mayores problemas. Esta vez llevamos poco peso y estamos más aclimatados, lo que nos permite ir más ligeros.

Subiendo el cuello de botella

Una gran avalancha ha caído en un área muy grande

 En el cuello de botella


 Algunas grietas parece puertas a otro mundo...


 Pasando el cuello de botella


Llegando al campo 2, comprobamos 2 cosas, una buena y otra mala. La buena es que la tienda está en su lugar y no ha sido arrastrada por ninguna avalancha y la mala, es que está completamente sepultada por la nieve. La verdad es que después de lo que nos encontramos en el campo 1 tampoco nos extrañamos demasiado. El problema va a ser encontrar la pala para empezar a cavar, ya que la dejamos al lado de la tienda y después de mover un poco la nieve junto a la tienda, la pala no aparece.

Nos pasamos cerca de 1 hora cavando con los piolets y las manos para encontrar la pala y llegamos a la conclusión de que alguien nos la ha quitado. En otro lugar del campamento, unos montañeros que están desenterrando una tienda, encuentran nuestra pala, que sin duda alguien cogió sin devolverla a su sitio. Les explico que esa es mi pala y se quedan un poco extrañados, ya que deben creer que la pala es del propietario de esa tienda, pero después de ver el fuego en mis ojos, me la devuelven sin rechistar. Prefiero no pensar lo que le haría al gracioso que nos cogió la pala si le pillo in fraganti...

Nos pasamos otra hora desenterrando la tienda. Han sido 2 horas de mucho desgaste paleando a 5200 mts y comemos algo, aunque ya no me quedan ganas ni para eso. He dormido mal y mi saco de dormir sigue empapado. Lo pongo al sol los pocos ratos que sale, pero no hay duda de que no se va a secar y la próxima noche tendremos que dormir como la noche anterior, con un saco.

Recogemos todo y salimos camino del campo 3. Nos quedan 600 mts de desnivel pero con el día que llevamos se hacen muy duros. Cuando las nubes nos dejan, podemos ver sobre nuestras cabezas la silueta del Khan Tengri.


 Pasamos bajo la cara Suroeste del Khan Tengri


 Camino al campo 3


Llegamos al campo 3 cansados y montamos la tienda como podemos, porque a nuestra llegada se ha levantado una ventisca. Parece que el tiempo empeora por momentos y con mucho frío y viento nos acomodamos como podemos en el interior. En el campo 1 dormimos en 2 tiendas, pero en los campos 2 y 3 dormimos los 3 en una sola tienda y es muy justa de espacio.

No estoy nada cómodo y me preparo para pasar una noche sin pegar ojo. En estas condiciones es complicado que mañana podamos intentar ir a cima. Además notamos una cierta falta de aclimatación, pero por la noche decidiremos que vamos a hacer.

Por la noche y al amanecer sigue la ventisca, por lo que queda descartado intentar ascender a la cima. Sería una estupidez intentar subir con ese tiempo y nadie va a intentar la cima. Además he dormido fatal y con dolor de cabeza.

Decidimos por tanto tirar para abajo. Regresar al campo base.

Y la bajada nos exige máxima concentración. Durante la noche ha nevado mucho y la huella se ha tapado completamente. Nos hundimos bastante y es una zona en la que hay grietas. El día anterior durante la subida no vimos muchas grietas pero sin duda las hay, y tenemos que tener cuidado, porque la niebla y la nieve nos deja sin visibilidad. Seguimos la ruta del GPS que guardé durante la subida y llegando al campo 2 encontramos a los franceses que suben al campo 3. A partir de aquí la ruta ya es más evidente y hay huella. Podemos bajar más tranquilos.


 En el campo 3 tras pasar la noche y preparándonos para bajar


Durante la bajada nieva con bastante insistencia. Parece que hemos tomado la decisión correcta


 Bajado ya el cuello de botella


 Campo 1, donde paramos a desayunar


Llegando al base, después de un día de perros



Bajamos al campo base, donde llegamos antes de comer. Ahora toca descansar y esperar una ventana de buen tiempo que desde luego esperamos que sea mejor que la que nos habían anunciado para este intento.

Sería un poco exagerado decir que el ánimo está muy bajo y que la gente se da a la bebida, pero algo de verdad si que hay en eso y a la noche alguno se mete unos buenos lingotazos de vodka ruso.





Estamos un poco desanimados por el tiempo que estamos teniendo, pero también está claro que con esta ascensión hemos consolidado la aclimatación y la próxima vez que subamos, si el Khan Tengri nos da la oportunidad, tendrá que ser para alcanzar la cima.