Final de 2018

El final de 2018, se pasó entre montañas y montañas...

Y como tengo un poco olvidado el Blog, no se si por falta de tiempo, de ganas, o quizás una mezcla de los dos... Ahí va un pequeño resumen de lo que fue.


GRANDE ARCIZETTE DESDE EAUX BONNES:

Volvimos a la Grand Arcizette, que se quedó pendiente años atrás (ver anterior ascensión). En esa ocasión la chimenea cimera, la mala roca y la humedad de ésta, nos aconsejaron dar la vuelta.

Esta vez escalamos la chimenea, aunque el tiempo tampoco era demasiado bueno, pero al menos la roca estaba seca, no como en la anterior ocasión.


 El ascenso por el bosque del wallon de Balour es siempre delicioso


 La tranquilidad en el bosque

 La montaña juega al escondite tras las nieblas y en algunos momentos nos hace dudar por donde sigue la ruta, resulta difícil seguir la senda.


 Cerca ya del torreón final, el tiempo no termina de abrir, lo que será la tónica del día...


La escalada de la chimenea es de bastante mala calidad y no es posible asegurar el largo, así que la cuerda prácticamente la usamos solo para rapelar desde unos cintajos viejos sujetos a una roca en la cima.


 Rapelando el torreón


 Descenso en circular por el valle de Gourcy, sin encontrar un alma en todo el día.


 El otoño ya avanzado en los bosques de Gourcy.


PICO DEL VERDE DESDE PANTICOSA:

Al día siguiente ascendimos al pico del Verde desde Panticosa, en una bonita circular bajando por el ibón de Sabocos. Un terreno más cómodo que el de la Grand Arcizette pero también jornada larga...


 Bajo la cara Norte de Sabocos, luces del otoño.


 Colores parduzcos de un otoño seco


 Hacia la cumbre del Verde


 Sapo descendiendo del Verde


Bonitos colores en este pequeño ibón, que refleja el pico del Verde.


 Y contraluz en el ibón de Sabocos.





HAYEDO DE ESPINAL:

Y como no todos los fines de semana se pudo subir al Pirineo, también hubo tiempo de recorrer los caminos de los magníficos hayedos navarros... Como el de Espinal.






PEÑA COLLARADA DESDE VILLANUA:

Y también ascender a un clásico como la Collarada, donde pisamos las primeras nieves de la temporada... En ese momento parecía que iba a ser un año de nieves, aunque después se haya hecho de rogar.




 Nieves tempraneras, que desaparecerán pronto sobre el Midi D´Osaau.


Pala Rayos y Sierra de Telera


PUENTES DE DICIEMBRE EN EL VALLE DE BOI:

Aprovechando el puente de Diciembre, nos escapamos al valle de Boi, donde disfrutamos del Parque Nacional de Aigüestortes, donde nos quedan algunas cimas secundarias por acender.

Además y coincidiendo con el 18 aniversario de de la declaración de Patrimonio Mundial del conjunto Románico de valle de BOI por parte de la UNESCO, visitamos algunas de sus iglesias como las de Taull, Erill de la Val o Barruera, que son fantásticas.

Las ascensiones de montaña en esta época y tras recientes nevadas, se convierten en largas caminatas en las que además tendremos que abrir huella de lo lindo.

PUNTA SENYALADA DESDE CALDES DE BOI:

 Ascendiendo a la Punta Senyalada

 Ibones de Gemena



PALA ALTA DE SERRADÉ DESDE CAVALLERS:

Después del ascenso a punta Senyalada, nos dirigimos a la zona de Punta Alta-Contraix, donde nos queda por ascender la pala Alta de Serradé, que es una montaña bastante prominente y poco visitada al estar eclipsada por la Punta Alta que sí supera los 3000 metros.


 Ascendiendo por el barranco de Comalesbienes 


 Parte alta del Barranco de Comalesbienes


 Cresteando en la Pala Alta de Serradé


La cresta se pone peleona y con cornisas y nieve reciente, así que renunciamos a los últimos metros


 Además el tiempo se pone malo y empieza a nevar


 Los ibones están completamente congelados


AGUJAS DE TRAVESANI DESDE CAVALLERS:

El tercer día en el valle de Boi nos dirigimos a las agujas de Travesani. El paisaje es espectacular en la zona del refugio de Ventosa y Calvell, con multitud de ibones parcialmente congelados y un paisaje nevado espectacular.

La cumbre queda para otro día... Intentamos ascender a la cumbre por la vertiente Norte cuando deberíamos haberlo hechopor la Sur.


 Bajo las agujas de travesani


 Corredor Norte en Travesani, pero no tiene continuidad a la cima.


 Vista hacia los Besiberris.


 Punta Harle y Pa de Sucre sobre los ibones de Travesani.


De vuelta al pantano de Caballers.


SOUM BLANC DE ESPECIERS DESDE BUJARUELO:

También nos desplazamos a Bujaruelo, para una preciosa ascensión del Soum Blanc de Especiers... Una cumbre poco visitada y con unas vistas impresionantes del sector Taillón y Vignemale.


 Peña de Otal en el ascenso del Soum Blanc


 Bajo la muralla del Gabieto, el sol aparece sobre su cima


 Esquiador hacia la cumbre del Soum Blanc, aunque la escasez de nieve es importante.


 Siempre con la Norte del Taillón de fondo.


Cara Norte y Oeste del Taillón.


Nieblas sobre el collado de Bujaruelo.




 El precioso pico de Gabiet, que ascendimos años atrás, emerge sobre la niebla (Ver enlace)


  Llegando a la cumbre, sobre un mar de nubes





Vignemale, tras el curioso espectro de Broken








Por el valle de Aure - Neouvielle

Antes de la última expedición, realizamos una última salida de montaña, para ascender uno de los dos tresmiles que nos quedan por ascender en el sector de Neouvielle-Pic Long, el Pico de Ramoung. Y para allá que nos vamos con el amigo Francis.

El Ramoung es una cumbre de granito bastante escarpada por todas sus vertientes y sin duda una cima preciosa, aunque queda eclipsada por la cercanía del Neouvielle, que le supera en 180 metros. Decidimos ascender desde el lago de Aubert por su cara Este, para descender por la arista Oeste y conectar con la cumbre del Neouvielle y cerrar así una preciosa circular.

La ruta por la cara este asciende por una chimenea en mitad de la pared y luego realiza un zig-zag izquierda derecha por unas viras sencillas y termina por otra chimenea. No tiene dificultades muy grandes pero hay que prestar atención y la roca es bastante buena. Nosotros llevamos una cuerda auxiliar de 30 metros pero no la utilizamos.

Después se desciende por la ruta normal de la arista Oeste a la brecha entre el Ramoung y el Neouvielle donde hay alguna placa de granito bastante lisa que hay que atravesar. De la brecha más cercana al Neouvielle se asciende al Neouvielle en una sencilla trepada.

Una circular que sin duda deja un sabor imborrable en uno de los rincones más bellos del Pirineo.

 Salimos del Lago de Aubert en dirección a la cara Este de la montaña

 Preciosas montañas en el horizonte del valle de Aure

Vira por la que abandonamos la chimenea

Chimenea inicial

 Saliendo a la cima del Ramoung

 Placas lisas en una de las brechas

 Brecha entre Ramoung y Neouvielle

 El Ramoung desde la subida del Neouvielle

Llegando a la cumbre del Neouvielle


Al día siguiente nos dirigimos al solitario valle de Lassas para acender al Pic dÁret. Hace tiempo que  tenía esa montaña en la agenda y por una razón u otra, aun no habíamos ido. Salimos del final de la pista que sube de Tramezaygues.

La ascensión es sencilla, siempre que no haya nieve ya que es un valle muy propicio a avalanchas y siguiendo siempre un pequeño sendero por la margen orográfica izquierda. Cerca del ibón de Sarroues se toma el valle que aparece a la izquierda ascendiendo hasta un pedregoso collado desde donde se sigue la pedregosa y rota arista sur de la montaña, que se alcanza en sencilla trepada.

En definitiva bonita ascensión por un terreno amable y en un lugar bastante solitario. Una gozada después del pedregoso terreno del día anterior.

 Lirio pirenaico

 Ascendiendo por el valle de Lassas

Cresteando cerca de la cima

Monte Perdido desde el Pic d´Aret

Descendiendo el valle de Lassas







Monte Perdido y alto Sobrarbe

Después de nevada tras nevada, nos encontramos que ya se ha pasado el invierno y de repente y casi sin querer nos encontramos en pleno verano. Así que para terminar con buen sabor la temporada de piolos, nos vamos a la cara norte del Monte Perdido.

Hace mucho calor así que decidimos subir desde Pineta del tirón, saliendo muy temprano. Tan temprano como que a las 23:30h de la noche ya estamos andando. La subida se hace muy llevadera con el frescor de la noche y en poco más de 3 horas nos plantamos en el Balcón de Pineta. 

De ahí a la base de la norte queda poco y a mitad del primer corredor nos sorprende la luz del alba en el horizonte. 

La nieve se mantiene bastante dura durante las horas nocturnas y subimos bastante rápido y sin asegurar. En el último corredor ya nos calientan los primeros rayos de sol y encontramos un tramo ya sin nieve (normal a final de temporada) donde ponemos mucha atención por la mala roca que presenta.   

A las 7:00h estamos en la cima. Ha sido una ascensión que en el tramo final se ha hecho dura, pero preciosa y buen colofón para esta temporada, en la que no hemos podido hacer mucha montaña.



 En el glaciar intermedio una vez superado el primer corredor


 Amanecer con la Munia de fondo


 Primeros rayos de sol incidiendo en la montaña, comenzando el último corredor de la ruta


 Tras la escalada en terreno descompuesto cogemos las últimas lenguas de nieve


 Saliendo de las últimas fuertes pendientes, con la cara Norte ya a nuestros pies


 Amanecer sobre el valle de Pineta


 Panorámica hacia Pineta con el Soum de Ramond en primer término y la sierra de los Verdes y Cotiella de fondo


 Últimas pendientes a la cumbre


 Panorámica hacia Pineta


 En la cumbre del Monte Perdido disfrutando de buenas vistas


 Bajo la cara Norte del Monte Perdido


 Embudo final en el acceso al Balcón de Pineta


 Descendiendo del Balcón de Pineta


 El camino del balcón de Pineta se muestra como siempre espectacular


Al día siguiente necesitamos un lugar en el que soltar un poco las piernas de la dura jornada anterior y encontramos el lugar perfecto en el pico de Bataillence, donde realizamos un recorrido circular subiendo por el ibón de Salcorz y bajando por el antiguo puerto de Bielsa.

Un terreno muy diferente al del día anterior y donde disfrutamos de una relajada jornada de montaña.

 En algunos lugares aflora el color rojizo del abundante hierro que contiene el subsuelo y que arrastran las aguas


 Cresteando entre el pico Salcorz y el Bataillence


Descenso a la boca sur del túnel de Bielsa por el barranco de Pinara


Un fin de semana perfecto en el alto valle del Sobrarbe.



Boyan Petrov

Los últimos días han tenido un cierto sabor agridulce. Me ha pasado a menudo en el mes de mayo, que coincide con la temporada de expediciones al Himalaya.

Y es que al éxito de algunos amigos, como el de Javier Camacho con su reciente y exitoso ascenso al Everest (en estos momentos se encuentra bajando hacia el campo base), se unen pérdidas como fue la de Iñaki Ochoa de Olza en el Anapurna (cuyo Xº aniversario se cumple el próximo 23 de mayo) o la muy reciente del bulgaro Boyan Petrov en el Shisha Pangma.

Coincidimos con Boyan en el año 2010, en nuestra primera expedición al Pamir. Él se encontraba en ese mismo lugar ascendiendo el Pico Korgenevskaya y el Pico Ismail Somoni o Comunismo. Ese año no le conocimos. No llegamos a coincidir porque pasaba casi todos los días en la montaña.

Se hablaba de un todopoderoso búlgaro, que siempre estaba en la montaña y con el que nunca coincidimos. La gente no sabía a ciencia cierta donde estaba y recuerdo que en algunos momentos llegamos a pensar que habría desaparecido en la montaña y nunca aparecería.

Lo recuerdo perfectamente porque en esa temporada fue la primera persona en ascender tanto el Korgenevskaya, como al exigente pico Comunismo. Los demás fuimos unos días más tarde. Siempre guardé en mi memoria que ese año un búlgaro invisible que debía ser una bestia, había ascendido solo y abriendo huella esos dos 7000´s del "leopardo de las nieves".

Pero el destino quiso que nos volviésemos a encontrar y el año pasado, coincidimos con Boyan en el Gasherbrum 2. De hecho fue quien nos dio la bienvenida con una gran sonrisa al llegar al campo base después del trekking de aproximación. En el G2 Boyan también iba por libre... Nos echábamos las manos a la cabeza cuando lo veíamos caminar solo por el glaciar de los Gasherbrum. Se le veía muy seguro de si mismo, en una actitud que parecía un poco suicida, pero era su manera de ascender estas grandes montañas, en solitario y sin ningún tipo de ayuda externa. Era un tío fuerte de verdad.

Antes del intento general de ascenso a la cima del G2 él ya lo había intentado en solitario, quedándose a 150 metros de la cima. Abriendo huella desde abajo hasta arriba. Después de su ascenso bajó al base y recuerdo un incidente al darle un bajón de glucosa. Boyan era diabético y empezó a convulsionar mientras todos lo mirábamos sin saber que hacer. Después de unos minutos de impotencia absoluta en los que no sabíamos que hacer (y en los que yo pensaba que se moría allí mismo), se recuperó y nos explicó que era diabético y que si le llegamos a pinchar insulina, que es lo que pensamos inicialmente, lo matamos. Más vale que nos quedamos como auténticos gilipoyas sin hacer nada...

Ese año fueron pocas las personas que quisieron colaborar para equipar la montaña y Boyan fue una de ellas y equipó la banana entre el campo I y el campo II.

Después de su primer intento y casi sin más tiempo para intentarlo, consiguió llegar a la cima y compartimos el trekking de regreso con él. No llegamos a conocerlo mucho, pero un rato con él daba para ver que además de fuerte y duro, se trataba de un tío sincero y humilde de los de verdad. En el trekking sufrió otro ataque por un bajón de azúcar mientras dormía, pero esta vez ya supimos que hacer, ¡un buen chute de azúcar!.

Nos despedimos en Shaitcho, sin saber que sería la última vez que nos veríamos, por fortuna o por desgracia así suele ser. Ese otoño aún le dio tiempo de ascender el Dhaulagiri en su meteórica carrera de los ochomiles. Ya llevaba ascendidos 10 de ellos,  a priori los más comprometidos, en 9 años de ascensiones.

Antes de su expedición al Shisha Pangma contacté con él para intentar coincidir en el Himalaya el próximo otoño. Tenía por delante el Shisha Pangma y el Everest en primavera y el Khan Tengri y el Pobeda en verano. Sabía lo que eso suponía y sus palabras fueron que si conseguía sobrevivir a todas esas montañas, nos veríamos en otoño en Kathmandú... pero va ser que ya no nos veremos.

Después de dos semanas desaparecido en el Shisha Pangma, ya no hay esperanzas de encontrarlo con vida. Su desaparición ha conmovido a mucha gente que le conoció y de hecho se activó un rescate sin precedentes que incluyó el vuelo de helicópteros desde Nepal al Tíbet. Algo que habría resultado impensable antes, por ser una frontera completamente hermética. 

A pesar del esfuerzo no se le ha podido encontrar. Su pista se pierde entre el campo III y la cima del Shisha Pangma.

Aquí va mi pequeño recuerdo para él.

¡¡Vuela alto Boyan!!.